jueves, 13 de febrero de 2014

Crisis de los 40


Buenas realmente me encantaría saber quienes estan cerca de esta edad si les ha sucedido, sucede o conocen casos. Casi todo lo expuesto aquí es un resumen ya Richard Friedman decía en un artículo suyo que: “hay que admitir que sufro una crisis de la edad suena mucho mejor que soy un estúpido narcisista en decadencia”, que nuestra cultura actual no solo avala, sino también aplaude y por ende cada vez es más frecuente que por refuerzo social que reciben hacen que el hombre pueda negar más su realidad, en vez de tomarla y reconocerla como una crisis de crecimiento de la mediana edad. Bien entonces yendo a la teoría La crisis de la mediana edad de la vida es cuando se produce en esta crisis el perfecto equilibrio entre lo sido (el pasado como recuerdo y bagaje personal) y lo por llegar a ser (el futuro como proyecto posible). El equilibrio entre el recuerdo y las expectativas...ha transcurrido el tiempo y los niños por su lado se hacen adolescentes y quienes tienen sus padres vivos llegan a una etapa crítica... Al promediar los 40 años las personas sienten un cierto malestar que se traduce en una vivencia de monotonía, de rutina, donde la vida ha perdido carácter de novedad. Todo aparece como lo mismo día tras día. Falta frescura, algo nuevo. Han pasado 15 años al menos de hacer el mismo trabajo y de convivir con una misma pareja, lo que genera una cierta apatía y aburrimiento. Los proyectos, trabajos, iniciativas que iba planteando y ejecutando en la etapa del hombre productivo no pueden ser atendidos. El hombre siente que sus actividades y objetivos se les van de las manos. Hay cosas a las cuales no puede responder ‘cómo lo hacía antes’ y se frustra por ello. Hay también como un especie de estado depresivo…Se tiene la sensación que algo se ha perdido, algo ha muerto. Ocurre algo sumamente importante: El hombre de la mediana edad sabe y siente que va a morir. Tal vivencia de sentir que puede morir está dada por el estancamiento y el descenso de sus fuerzas vitales, Sus fuerzas vitales en cierto sentido empiezan a morir, el cuerpo ya no es el mismo más sobre todo por la enorme importancia que se le da al cuerpo esbelto, sano y bello en nuestra cultura actual sobre todo en las mujeres, se hace notable una cierta pérdida del atractivo físico y además la muerte se hace más palpable dado el de porque sus padres muchos se han muerto o están muy enfermos, y en algunos casos sus tíos, amistades también. La vida ha pérdido el carácter de novedad y sorpresa, el aburrimiento, la apatía y la depresión y ansiedad abundan, las fuerzas vitales de la juventud están decayendo, como los objetivos que se habían trazado y sienten que las cosas se les están yendo de las manos; el cuerpo físico estético demuestra que ya no es el mismo, y sobre todo aparecen preguntas existenciales fuertes del sentido de sus vidas, de lo que han sido y lo que podrán ser, ¿estoy conforme con mi vida, la vida que he hecho?, ¿eso es todo? Y sobre todo la pregunta existencial fuerte ¿y ahora qué?. En el marco de la conocida como “crisis de la mediana edad”, los varones quieren demostrarse que son jovenes, dar un manotazo a la lozanía que sienten que se escapa… en plena crisis, algunos caen presa de un impulso aparentemente irresistible y tienden a hacer algo dramático, o tonto, incluso o los típicos chiches de sacrificar el trabajo, abandonar al cónyuge, tener amantes, cambian su color de cabello o renuevan su vestuario, otros se compran una cupé o una moto…lo cual es un remonte a un proyecto de vida incumplido o haber logrado todo lo que se propuso; una relación de pareja desgastada o los años que se le vinieron encima, estos factores convergen en los hombres alrededor de los 50 años y la posibilidad de una relación extramatrimonial o hacer locuras comienza a parecerles tentadora, buscando que ésta les resuelva problemas mucho más de fondo. Su elaboración marcará el resto de la vida: el tiempo acecha y la inmortalidad es apenas una ilusión, nada menos…La paradoja de la mediana edad es que justo cuando una persona está atravesando su momento de mayor productividad, empieza a tomar clara conciencia de las señales de su propio envejecimiento, lo que pone en juego lo que yo llamo el trauma por la propia muerte futura, y Freud lo conceptualizó como el duro asedio de la realidad a la ilusoria inmortalidad del yo", afirma el licenciado Guillermo Montero. Esta es la época de la mitad de la vida que el miedo es a la muerte, si antes era a la vida… Pero lejos de ser trágico este planteo está dotado de fuerte sentido ya que la vivencia honda de la muerte es lo que la da el toque de hondura y riqueza a la vida, lejos de ser absurda es más bien la invitación fuerte a la vida llena de sentido, a jugarse la existencia cumpliéndose según los más altos valores. Según el licenciado Montero, una vez que la existencia anuncia su carácter de incierta, el camino se divide en tres respuestas posibles: 1. Deprimirse, replegarse y entregarse, tal como hacen quienes sostienen una imagen persecutoria de la vejez y temen a un presunto derrumbe futuro, miedo que funciona como una profecía que finalmente los termina derrumbando. 2. Intentar aferrarse desesperadamente a aquello que se siente que se está perdiendo, sometiéndose a rutinas estéticas desenfrenadas, buscando parejas desparejas, disfrazando las señales de envejecimiento y compitiendo, en una lucha desigual que en muchos casos no deja de ser patética, con las generaciones subsiguientes. 3. Aceptar los límites, especialmente el que instala la inevitable levedad del ser. Pero a partir de allí crecer, producir y aprovechar al máximo el enorme potencial que ofrece la vida. Por lo que esta época es como diría Gabriel Marcel la que consiste en “Cumplirse o Evadirse”, tratando de tener un encuentro consigo mismo, amigándose con uno mismo en el mediodía de la vida como lo llamaría Carl Jung para así replantearse sus valores, obligaciones, priorizar más la familia, sobre todo a la pareja; aprender a decir No a obligaciones, ocupacionales que no son tan importantes, retomar cosas, actividades positivas postergadas, etc. En la adultez, la persona se hace su lugar, se sabe capaz de sostenerse y sostener a los demás, de producir para sí y para otros; es decir puede trascender más allá de sí mismo, es fuerte y logra tener una presencia definida en su ámbito, es decidido y es consciente de sus habilidades y limitaciones y como bien decía a Carl Jung: No se pueden arrastrar hasta el atardecer las leyes de la mañana, porque se tuercen los objetivos de la naturaleza, del mismo modo que, advertía, pagará con daños sociales, emocionales y psíquicos; además la adultez, la madurez y la vejez no son enfermedades; no se curan, son momentos necesarios, significativos e ineludibles en la rueda de la vida. Por lo tanto esta época si no se la evade puede llevar a un fuerte enriquecimiento personal, de recolección de sus frutos existenciales, para convertirse el día de mañana en un hombre sabio como diría Guardini, quien dijo que ‘El joven logra convertirse en un hombre responsable cuando está dispuesto a asumir sobre sí las cargas, a exigirse trabajos, a invertir sin reservas el tiempo y la fuerza; más el hombre productivo es ‘termina siéndolo cuando no sólo ‘produce’ para sí, sino para otros; se sostiene a sí mismo y es capaz de sostener a otros y de hecho lo hace, no sólo desde lo económico sino también desde lo emocional y moral...a ser una persona Generativa como diría Erick Ericson. La doctora en psicología Graciela Zarebski, opina: "La vida de cada persona es o debería ser un proceso activo, un movimiento que fluye en constante cambio, impulsado por uno mismo". Su propuesta es anticiparse a los cambios y planificar la propia trayectoria existencial, algo así como planificar el futuro para no dejarse sorprender por una mueca envejecida que inculpa desde el espejo, es decir el anticiparse a los cambios...¿Cómo hacerlo?: Cuidando el cuerpo, Manteniendose activo, Sosteniendo y alimentando los vínculos sociales, Cuidando la relación de pareja, Explorando nuevos intereses, diversiones y emprender nuevas actividades, Abrirse al mundo y Aceptar nuevos desafíos...Aceptando la naturaleza de la vida, para no olvidar que el propio desarrollo no se termina nunca".

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